No os penséis que me he olvidado del blog, pero he estado liada con varias cosas, y no he tenido mucho tiempo para actualizar.
Lo primero, comentaros que ya he empezado con las primeras banderillas. Tal como ya os adelanté el día 1 he empezado a pincharme Procrin. Me lo pincho cada mañana muy temprano porque es la única hora en la que me aseguro que tanto T como yo estamos en casa, antes de ir a trabajar. La verdad es que me lo pincha T, a mi me da impresión clavarme yo la agujilla, y además, es que me gusta que el participe de alguna forma en todo esto. No se, me hace sentir que está implicado, y que aunque no puede hacer mucho más, al menos de eso se ocupa el.
Cada mañana es el mismo ritual, nos levantamos, y después de arreglarnos, viene con la cajita de medicación. Yo me preparo la zona del pinchazo con un poco de alcohol mientras el llena la jeringuilla con la dosis de medicamento.
Unai se despierta, y se acerca a la cama. Apoya su barbilla en el borde de la cama, mientras observa lo que hacemos. No debe entender nada el pobre, jajaja. Pero me gusta. Me gusta ver que me observa cada mañana y después cuando ya ha acabado T, viene a darme un "besito" en la mano. Parece que me esté diciendo "¡Animo ama!" jajaja.
Aparte de todo este ritual con los pinchazos, no puedo comentar mucho más sobre el tratamiento, aún queda un largo camino, y esto acaba de empezar así que intento tomármelo con filosofía, jajaja.
Por lo demás bien. He estado ocupada preparando unas invitaciones y toda la papelería para un cumpleaños infantil. Bueno, de momento, solo son unos bocetos, pero parece que han gustado, así que bueno, voy por buen camino, cuando lo tenga todo preparado y con el diseño definitivo, ya os enseñaré fotillos.
Además, estoy haciendo un curso de obediencia con Unai. No es que no sea obediente, la verdad es que todo lo que le hemos ido enseñando estos meses, lo cumple a la perfección. Ya os conté las normas básicas que aplicábamos aquí en casa desde que llegó, pero aparte de eso, ahora quiero que aprenda a no tirar de la correa. Tiene mucha fuerza, y quiero que aprenda a pasear sin tirar tanto, porque yo no tengo tanta fuerza, y el se está haciendo un pedazo perro que ahora mismo pesa ya 32 "kilitos".
Así que en eso estamos, acabo de empezar y la verdad es que estoy contenta, parece que ahora tira menos de la correa y que va aprendiendo rápido (y yo también a saber como hay que hacerlo de la mejor manera).
En fin, como veis, no he tenido mucho tiempo estos días, pero espero volver a la normalidad en breve.
















