Hace tiempo que tenía pendiente una entrada sobre la decoración que montamos mi hermana y yo para la comunión de mi sobrino.
La idea era hacer una celebración lo más personalizada posible, así que nos encargamos de toda la decoración, teniendo en cuenta los gustos y aficiones del protagonista y cogiendo como base unos colores (azul, blanco y rojo) que serían el hilo que unificaría cada estancia decorada. Con un poco de imaginación, conseguimos que la decoración y el evento en sí, fuera todo un éxito.
Soy de las que piensa que los eventos deben ser únicos, o al menos intentarlo. Pero a estas alturas, todos estamos tan acostumbradísimos a acudir a todo tipo de eventos que ¿cómo se puede conseguir que nuestra celebración sea distinta? Para mi, la clave está en la personalización.
Hace unos años, organicé mi propia boda. Quería algo especial, diferente (dentro de lo posible) y sobre todo quería que no fuera una boda más, quería que llevara nuestro sello. Así que me ocupe de toda la organización de la boda. Y cuando digo toda, digo toda. Para algunas personas esto puede ser un trabajo tedioso y motivo de discusión con el resto de personas implicadas. Sin embargo, yo disfruté tanto organizandolo, (y realmente hice la boda que quería), que me casaría de nuevo sin dudarlo, por poder vivir de nuevo toda esa magia.
En aquel momento personalicé cada detalle de la boda, y el resultado fue un éxito. En esta ocasión, quise repetir la formula del éxito con mi sobrino, así que personalizamos cada detalle. Al protagonista, le gusta navegar, de modo que toda la decoración giró en torno a motivos marineros y marítimos. Conchas y estrellas de mar, faros, cabos de barco, y los colores azul, blanco y rojo ayudaron a crear el ambiente que queríamos.
Mi hermana encargó toda la papelería (Invitaciones, recordatorios y libro de firmas) a una tienda que tiene cosas espectaculares. Por supuesto, en este caso, todo estaba decorado con motivos marineros.
Ya os subí unas fotos del Buffet de chuches y cómo realizarlo. Si no lo habéis leído, pinchad aquí
Ahora, os mostraré una fotos de como quedó la decoración, ¡a ver si os gusta!
La ermita
Detalle de las mesas y el buffet de chuches
Si os fijáis en esta foto, aparece un detalle de la decoración de las mesas. En ellas aparece un pan de espiga y unas uvas. Se trataba de una comunión, así que quisimos que el pan y el vino estuvieran representados por estos elementos en cada mesa.
El panel de invitados
El panel de invitados lo hicimos colocando unas tarjetas de Horrid Henry que teníamos por duplicado, enganchadas a un cabo de barco, de los que se utilizan en navegación. Junto a cada tarjeta se encontraba el nombre de los invitados y en cada mesa se encontraba el duplicado de la misma tarjeta, para que todos supieran donde debían sentarse. Debajo del fícus centenario que nos sirvió de soporte para el panel de invitados preparamos un bodegón de verduras que transmitieran frescura y originalidad. ¿Quién dijo que solo se puede decorar con flores?
Como veis, con un poco de imaginación se pueden decorar muchas cosas, y hacer que nuestro evento sea distinto y lleve nuestro sello. De este modo, conseguiremos que nuestro evento no sea "uno más" y la gente lo recuerde como algo especial.
Después de esta comunión, ya me han encargado algunas cositas así que ¿quién sabe si no terminaré dedicándome a la organización de eventos? La verdad es que no me importaría en absoluto, así que si alguna no se ve capaz de hacerlo ella misma, desde aquí ya le ofrezco mis servicios, jajaja.



