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lunes, 30 de mayo de 2011

Situaciones incómodas



Este fin de semana, me he dado cuenta que hay cosas que me siguen afectando. Solo son frases o comentarios desafortunados, pero que sólo son desafortunados para mis oídos, ya que la gente los ha hecho con la mayor naturalidad del mundo. Comentarios que de no estar en las circunstancias en las que me encuentro, entran dentro de cualquier conversación con la mayor normalidad del mundo. Solo que, en mi caso, se han convertido en agresiones involuntarias a mi psique (como la de salir a la calle y no ver más que cochecitos y embarazadas).

Me encontré con un conocido de mi hermana que con toda su buena intención me preguntó, quien de los niños que había en el recinto, eran mis hijos (suponiendo que a estas alturas de mi vida, tendría ya hijos). Y claro, le tuve que decir: “Ninguno. No tengo hijos”. Yo no sé qué pensaría al recibir mi contestación, pero automáticamente, cambió de tema, y me preguntó por el trabajo, jajaja. Aquello me hizo sentir un poco mal, sé que no tiene la mayor importancia para el que pregunta, pero para una que está intentándolo, y que no sabe si esa respuesta terminará siendo la definitiva en mi vida, me hizo darme cuenta que se crean situaciones incómodas por simples comentarios. Como si una mujer de mi edad que no tenga hijos no entrara dentro del círculo de la normalidad... y eso crea un silencio tenso.


En otro momento de este fin de semana, en una reunión familiar, mi hermana le comentó a otro familiar que a ver si conseguíamos hacer una foto de toda la tercera generación, refiriéndose a hacer una foto de todos los hijos de mis hermanas, de mis primos, etc. Y a mí, aquello me hizo darme cuenta que quizá nunca haya ningún miembro que yo pueda aportar a esa tercera generación. Supongo que para alguien que ya ha cumplido en cuanto a descendencia, es algo inconsciente decir algo así, porque para ella, toda la tercera generación que quería aportar al mundo, ya la ha aportado, pero no se dio cuenta que yo estaba delante, y que quizá, solo quizá, no esté aquí aún toda esa tercera generación. Quizá falte alguien por venir. Aquello me dejó, una vez más, tocada, y con un nudo en la garganta de los que hacen que te cueste tragar. Sé que son comentarios inconscientes, ingenuos, y que además, no iban dirigidos a mí, pero aquello me revolvió muchas cosas sobre todo lo que ha tocado vivir con este tema de la maternidad, o mejor dicho, de la No-Maternidad.

Tengo la sensación de encontrarme en un estado de malabarismo continuo, como si me encontrara andando sobre un alambre a unos cuantos metros sobre el suelo, haciendo equilibrios para no caerme al vacío, y según sea capaz de mantener el equilibrio en ese alambre, o no ser capaz de mantenerlo, mi vida se debatirá entre una vida con hijos, o sin ellos.

Todas esas agresiones involuntarias hacen tambalear mi equilibrio, y aunque me hago la fuerte, y aguanto el tipo, lo cierto es que ese tipo de comentarios, como si fueran una ingenua ráfaga de viento, hacen tambalear mi equilibrio sobre el alambre.

En definitiva, que una también tiene sus momentos de debilidad.

jueves, 22 de abril de 2010

Mi estado Zen

Ultimamente me noto mucho más tranquila y relajada con respecto a todo el tema de la maternidad/infertilidad.

Desde que acabé con las Inseminaciones Artificiales, parece que poco a poco por fin puedo olvidarme del tema. Los primeros días mi mente realizaba continuos esfuerzos para pensar en otra cosa, centré mis pensamientos en muebles nuevos para mi casa, en papeles pintados, en redecorar la casa. Eso hacía que no me pusiera triste mientras asumía todo lo que estaba ocurriendo.

Días después, empecé también a ocuparme un poco de mi aspecto, que había dejado un poco de lado en estos meses. Empecé con la depilación láser, lo cual no podía hacer mientras estaba con tratamientos, y sinceramente, es de las mejores cosas que he hecho. Y ahora estoy cogiendo fuerzas para ponerme un poco a dieta; uff, ¡que pereza me da! pero tengo que hacerlo, lo necesito.

Para compensar mi pereza por la dieta he empezado a hacer algo de ejercicio, en concreto una tabla de ejercicios de fitness que realizo de dos a tres veces por semana, con la ayuda de mi entrenador, y de una cintas elásticas y una bola de fitness estupenda que ayuda muy mucho a realizar los ejercicios sin perder la dignidad. Teniendo en cuenta que una no hace ejercicio físico casi casi desde que hacia el bachillerato (a excepción únicamente de alguna visita esporádica a esquiar), creedme, se agradece muy mucho la ayuda de estos artilugios recién descubiertos. Me han parecido un invento estupendo porque ayudan de una forma muy fácil a realizar correctamente los ejercicios y a mover los músculos concretos que se están intentando ejercitar en cada ejercicio. Así que lo recomiendo a todo el mundo que quiera tonificar un poco su cuerpo.

Desde que volví de mi fin de semana de desconexión en Calpe, he notado como mi mente se ha quedado como en blanco con respecto al tema del embarazo y sus dificultades. Esta claro que conseguí instalarme en el disco duro el software adecuado para dejar la mente en blanco y no pensar. De modo que he entrado en un estado Zen muy interesante en este aspecto, y me siento muchisimo mejor. Imagino que será algo temporal y cuando empiece con las FIV volveré a las preocupaciones. Bueno, antes tengo que pasar la cita médica de Mayo en el hospital, donde me informaran de todo el proceso de la FIV, pero como sólo es una cita informativa, y después tengo que esperar unos siete meses para que me hagan la FIV, pues como que voy a tener más tiempo para seguir con mi estado Zen. Lo cual, sinceramente, agradezco, porque mi coco necesita este periodo de paz.

Me pregunto si esto será otra fase más dentro de este largo camino, pero si es así, espero que me dure mucho tiempo. No tengo más ganas de estar comiendome la cabeza, preocupada por tal o cual inconveniente, o suceso que trastoque mi a priori fácil (y a la vista de los resultados, no tan fácil) búsqueda del embarazo.


Realmente estoy hasta un poco sorprendida con mi actitud, me pregunto si todo este estado de pasotismo no querrá decir que en realidad, estoy tan cansada de todo esto, que se me están quitando las ganas de seguir con todo esto. Tengo claro, que de momento, no voy a abandonar, pero no se que pasara si no funciona la primera FIV, pero es algo que ahora mismo tampoco me preocupa, ya lo pensaré en su momento. ¿Lo veis? ¡El estado Zen se ha apoderado de mi mente, y no deja que me coma la cabeza! Creo que me cansé hasta de eso, de analizar la situación y valorar y razonar la mejor opción. Y eso, viniendo de mi, persona analítica y racional donde las haya, es un poco raro,raro, raro, (como diría Papuchi). Aun así, me da lo mismo, sinceramente, estoy encantada con este estado Zen en el que todo este rollo ya me da igual, que me da lo mismo.

De lo único que tengo ganas es de retomar el rumbo de mi vida, poder hacerme una sesión de depilación láser si quiero, irme de viaje sin tener que estar pendiente de fechas, por si me coincide con alguna cita medica, y disfrutar... Disfrutar de la vida que tengo, sin tener que estar pensando en todo lo que condicionan los tratamientos la vida diaria.

Este Domingo me voy de viaje. Por que me lo merezco, por que es de las cosas que más me gusta hacer, por que nos lo hemos ganado, y por que me da la gana. Ea! esta es mi revancha por haber estado este último año atada de pies y manos por tener que estar pendiente de tratamientos, de ecografías, pinchazos en la barriga, analíticas cada dos días, visitas al hospital cada dos días, esperas desesperantes, decepciones una tras otra, y tristezas latentes.

Además, tengo que aprovechar el momento, no vaya a ser que por alguna de aquellas tenga la suerte de que funcione la primera FIV y no pueda moverme de aquí en un tiempecito,jeje.

jueves, 15 de abril de 2010

¿Cómo puede ser que no se haya extinguido aún la raza humana?


Hoy contaré otro capítulo más de cómo está siendo mi historia hasta el momento.

Después de recopilar todas las pruebas que nos pidieron, los médicos nos dijeron que lo más conveniente en nuestro caso era empezar con un ciclo de coito dirigido, lo cual consiste básicamente en una estimulación ovárica, y la indicación por parte del médico del momento exacto en que debes tener relaciones sexuales.

Evidentemente, a estas alturas, el glamour se ha ido por la alcantarilla, y el hecho de tener que tener relaciones con el calendario en la mano, con fecha y hora, y aunque te apetezca o no te apetezca, hace bastante complicado que te quede aún una pizca de romanticismo y glamour en el intento. Quizá por eso y tras dicho intento, el mismo es sin resultado positivo. Claaaaro, ¿cómo narices vas a conseguirlo en esas condiciones?

Empiezan entonces con las Inseminaciones Artificiales (IA en adelante), la historia es parecida. Voy a intentar explicar un poco el proceso. Primero te estimulan ováricamente mediante unos “bonitos” pinchazos diarios que tienes que administrarte tu misma, a la misma hora y en unas condiciones determinadas de temperatura de la medicación.

Todo ello, es para generar que los ovarios creen folículos, y van controlando cada 48 horas mediante ecografía el crecimiento de dichos folículos y el estado del endometrio, y mediante análisis de sangre cada dos días también, el nivel de estradiol en la sangre, lo cual les permite medir si van creciendo y creándose más folículos, o cuando ya no van a crecer más. Al parecer el estradiol es la hormona que crea esos folículos, y los hace crecer en cada ciclo.

Cuando se considera que los folículos tienen un tamaño apropiado (mayor de 17 mm como mínimo) es el momento idóneo para que el folículo dominante ese mes, salga a pasear al útero, lo cual se provoca mediante otra inyección de otra medicación distinta. A partir de ese momento te citan nuevamente en la consulta para introducirte con una finiiiisima cánula el esperma preparado que previamente T, ha tenido que entregar. Los millones de espermatozoides son depositados en el útero, esperando que el óvulo en cuestión quiera ligar con uno de los espermatozoides, de los millones allí congregados. Después hay que esperar unos catorce días, para saber si han ligado, o no han ligado.

Todo esto más o menos es así en teoría, pero luego hay otras cosas que también se tienen en cuenta en cada ciclo. Por ejemplo, con la estimulación ovárica no se deben producir más de tres óvulos, ya que si fuera así, te cancelarían el ciclo. Igualmente, si aún poniéndote medicación, no consiguen que los folículos crezcan lo suficiente, y el estradiol empieza a bajar (señal de que no van a crecer más), también te cancelan el ciclo. Y así, con muuuuchas incógnitas que van surgiendo por el camino.

Una tiene al final la sensación que todo está siempre muy en el aire, se puede parar o cancelar en cualquier momento, así que al final todo resulta muy incierto. Cuando tu le cuentas algo de todo esto a alguien, la gente suele ser positiva, y te suele dar ánimos diciendo que ya verás como todo va a salir bien, pero cuando intentas explicarles que es una gran incertidumbre, por todo esto que he contado, nadie lo termina de entender. Creo que piensan que estas siendo negativa, pero lo cierto, es que no es negatividad, sino realismo. Es un hecho, que además he podido comprobar, que se puede cancelar en cualquier momento, porque depende de muchos factores.

Aun así, en mi caso, las tres primeras veces, todo fue bien. Me refiero al proceso en sí. Mis ovarios reaccionaron, los folículos crecieron, adquirieron el tamaño apropiado, la muestra de semen, en cada intento era de buenísima calidad, y no hubo complicación alguna en depositar en mi útero todos aquellos millones de espermatozoides. Bueno, pues después de todo eso, lo resultados fueron negativos. ¿Y por qué? Pues no se sabe, los propios médicos se encogen de hombros cuando les preguntas qué fue mal, y te dicen que no se sabe por qué no ha resultado positivo. La única razón que te dan es que en realidad el porcentaje de acierto por cada inseminación es de un máximo de un 15%. Y tú te preguntas, ¿y tanta historia para un 15% sólo? En fin, sin comentarios.

Después de eso, lo intentaron dos veces más, y en estos dos últimos intentos, mis folículos decidieron que no crecían más y que se plantaban, así que después de NoSéCuántos días de pinchazos, me cancelaron la IA. ¡Ale, pues estupendo! ¿Se puede pedir alguna cosa más? (léase en tono irónico)

Está claro que mis “queridos” óvulos (por no decir “cap…llos”) deben ser demasiado exigentes, porque hasta el momento, (después de un ciclo de coito dirigido, tres inseminaciones sin éxito, y dos inseminaciones más canceladas), ninguno de mis óvulos ha tenido a bien ligar con un solo espermatozoide de los millones allí congregados.

Desde luego, de todo lo aprendido sobre reproducción humana en este tiempo, y teniendo en cuenta que se tienen que dar mil quinientos factores favorables para que se produzca un embarazo, una no entiende como no ha llegado a extinguirse la raza humana.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Mujer, blanca, casada, busca ...

Como en el título de aquella película, yo también busco. Busco, como todo el mundo, muchas cosas, pero fundamentalmente, ser feliz con la vida que llevo.

Me parece que lo correcto sería presentarme, así que voy a intentar explicar las razones por las que me he lanzado a abrir este espacio.

Últimamente me estoy haciendo adicta a los blogs, me parece que tienen muchas cosas interesantes que enseñar, escritas por personas normales, que tienen virtudes y defectos, alegrías y tristezas, y que intentan pelear con lo que les toca vivir en cada momento.

Desde esta perspectiva, y en mi búsqueda de información por "DoctorSanGoogle" sobre lo que me espera experimentar próximamente, me di cuenta que no existían muchas páginas de españoles que hablaran de lo que supone someterse a tratamientos de infertilidad (o al menos, yo no lo he encontrado). Páginas y foros sobre este tema si he leído, pero, o bien eran páginas más técnicas, con información desde el punto de vista médico explicando en que consisten los tratamientos, o bien eran foros donde las personas que tienen que pasar por este proceso comparten y hablan sobre lo que les va sucediendo en cada momento.

Estas páginas me sirvieron (y me sirven) para intentar encontrar explicación o respuestas a las múltiples dudas que recorren a una persona que esté pasando por esta experiencia, aunque intento no prodigarme mucho por ellas, puesto que considero es un arma de doble filo, y a veces pueden angustiarte más que ayudar a entender ciertas cosas. Así que me pareció interesante poder expresar de alguna manera todas aquellas cosas que sentimos en todo este proceso, y hacerlo de una manera cronológicamente ordenada, de manera que tanto la gente que está pasando por esto, como la gente que no, pero que no sabe como tratar a personas cercanas que sí lo están pasando, pueda verse reflejada en estas líneas.

De este modo, quizá consigamos que alguien se sienta reflejado en mis propias sensaciones y decida compartirlo conmigo, y que otra gente pueda entender un poco mejor todo este entresijo. Con un poco de suerte igual conseguimos que al menos alguna persona caiga en la cuenta que quizá es mejor callar que preguntar, ¿y para cuándo los niños?

Todas las páginas que encontré por ahora, hablan del tema desde la perspectiva (supongo que lógica por otra parte), de personas que pasan por esto y que su mayor deseo es lograr tener un hijo. Sin embargo, en mi caso, (quizá sea la desidia a estas alturas, no sé), me planteo todo esto como algo que tengo que intentar, pero que si no llego a conseguir, no supondrá mi derrumbe. Creo que también podría vivir perfectamente feliz sin tener hijos, sin que ello suponga ningún trauma para mí.

Puede que sea la reina de las contradicciones, quién sabe, pero en esta montaña rusa de sentimientos e indecisiones es donde me encuentro, y quizás haya más gente que se sienta igual que yo. Por eso pretendo que este blog sea un sitio donde poder compartir mis subidas y mis bajadas, mis éxitos y mis fracasos, y mi vida al fin y al cabo, ya sea con hijos o sin ellos. De momento, vamos por lo segundo.