Tengo muchas cosas que decir, y pocas que contar. Un cúmulo de ideas y pensamientos pasan por mi cabeza, pero necesitan un poco de reposo antes de salir de esta cafetera que es mi cabeza.
La vida a veces te lleva por caminos que no esperas. Caminos complicados de transitar, caminos que no sabes donde acabaran, ni que vicisitudes te pueden deparar en el trayecto.
Intentas transitar por ese camino enfrentándote a lo que venga, de la mejor manera, con los recursos de los que dispones para manejar la situación y sin dejar de lado tus principios. Pero en esta sociedad en la que se han perdido los valores, en la que todo vale, y en la que lo único que parece importar es el coche que llevas, la casa que tengas o el saldo de la cuenta corriente de la que dispongas, parece que tu mejor predisposición y tus principios no son suficientes.
La huelga de hoy se traduce en un día muerto, en el que no pienso que se vaya a solucionar nada, solo servirá para perder pasta. Dinero que no nos podemos permitir el lujo de perder en la situación en la que estamos, y que lo único que acarreará serán perdidas. No es que esté en contra de que cada uno defienda sus derechos, o sus ideas, cada uno el libre de pelear e intentar defender lo que creen que les pertenece, pero pienso que siempre que se haga con respeto. Veo en las noticias los incidentes ocurridos en varios comercios. Gente que tenía intención de trabajar y que han abierto sus puertas, y se han visto obligadas a cerrar. O por la presión de los manifestantes en la puerta del local, o por destrozos en el mismo producidos por los que secundan la huelga. Y digo yo ¿tampoco se puede respetar el derecho de cada uno a trabajar? Me parece muy bien que quien quiera hacer huelga que la haga, pero que se produzcan altercados en locales por el mero hecho de querer trabajar, no lo puedo comprender. Volvemos a la falta de valores. ¿Donde se ha quedado el respeto?
No comprendo muchas de las cosas que veo a mi alrededor. Me rodean distintas situaciones sobre las que no tengo ninguna idea de como acabaran, y lo único que se seguro, es que lo único que me generan es incertidumbre. Podrían preguntarme sobre varias facetas ahora mismo de mi vida, y lo único que podría aportar es un signo de interrogación como el de la imagen que ilustra esta entrada. El mio no es un caso aislado, muchos de los ciudadanos de este país están viviendo situaciones de incertidumbre bastante más importantes que las mías, de modo que tendría que sentirme afortunada a pesar de todo.
Habrá que seguir teniendo paciencia y dejar pasar más el tiempo, a ver si las incertidumbres se vuelven certezas, y a ser posible, para bien.
