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martes, 13 de julio de 2010

La gente canta con ardor, ¡¡¡Que viva España!!!

¡Y España es la mejor!

Como decía la letra de la canción de Manolo Escobar, ayer y anteayer España cantaba con ardor, con pasión y con lo que haga falta, !que viva España!

Dicen los periódicos que se lanzaron a la calle más de 2.500.000 de personas para recibir a la Selección española de fútbol. Madrid estaba abarrotado, y hasta las autoridades tuvieron que pedir que NO fuera más gente a la zona donde se había instalado el final del recorrido, porque literalmente, NO CABÍA más gente. Desde luego, viendo las imagenes, no recuerdo una manifestación de gente tan numerosa en mi vida. Y lo mejor, es que esta vez, (para variar un poco) el motivo de tanta concentración de gente fue algo alegre, y no triste, como suele ser lo habitual en estos casos en este país.

Se me vinieron a la mente las imagenes de otras manifestaciones, como la de la indignación de la gente en el secuestro de Miguel Angel Blanco, o la de los atentados del 11-M. Hechos todos ellos, que pasaron como días negros a la historia de España. Afortunadamente, ayer, todo era distinto, la gente salió a la calle para celebrar y no para quejarse o manifestarse. Ayer fue un gran día.

No soy fútbolera, no me gusta especialmente el fútbol, pero los partidos de la Selección... los partidos de la Selección, son otra cosa. En mi casa, desde pequeñas, el único hombre era mi padre, así que supongo que por eso, el pobre no se sentiría demasiado apoyado para ver el fútbol en casa, jajaja. Sin embargo, si nos trasmitió su amor por la Selección. De hecho, en mi casa, los partidos de la Selección siempre se han visto, aunque los de la liga española no se vieran habitualmente. Ayer, no pude evitar acordarme de mi padre. Como habría disfrutado con todo esto. Me entra una enorme tristeza al pensar que no pudo vivirlo. Así que me vais a permitir que el post de hoy se lo dedique a él. A él, y a todas las personas que ya no están, y que hubieran sido inmensamente felices si hubieran podido vivir lo que hemos vivido estos días.

Ayer me vinieron a la mente recuerdos muy entrañables. Recuerdo ser pequeña, y que mi padre nos despertó de la cama a mis hermanas y a mi para terminar de ver el famoso partido del 12-Malta. Recuerdo escuchar a mi padre decirnos que nos había despertado (imagino que al ser pequeñas estaríamos acostadas pronto) por que era un momento que no nos podíamos perder, que era algo histórico. Yo creo que ahí empezó mi pasión por La Roja. Ya nos lo inculcó mi padre desde bien pequeñas. También recuerdo en los Mundiales del 82, que fue la primera vez que pisé un estadio de fútbol. Se jugó un partido del Mundial en mi ciudad, y allá que se fue mi padre con sus hijas a verlo. Recuerdo que en aquel estadio pudimos ver a Di stefano. Mi padre se emocionó, allí me contó que aquel señor había sido alguien muy importante en el fútbol, aunque yo no lo conocía de nada. Me hablaba de él con pasión, contándome sus hazañas., y yo escuchaba atentamente toda aquella explicación para entender por que mi padre estaba tan emocionado de poder ver aquel señor en el estadio.

Imagino que ayer los niños de este país se sentirían como yo aquel día, me contaban cosas de una persona que había sido importante en el fútbol, pero yo no conocía la magnitud de su importancia. Supongo que ayer muchos niños tendrían conocimiento de la importancia de ganar la copa del Mundo, pero no entenderían (aún) la magnitud de la hazaña. Lo comprenderán mejor cuando sean adultos, o cuando vean que pasan los años, y no se vuelve a repetir con tanta facilidad lo de este año (ojala que no sea así, y que esto se repita muchas veces).

Esta Copa es para todos, incluso también para todos ellos que no han podido disfrutar de esto. Yo hoy se lo quiero dedicar a los abuelos, padres, hijos y nietos que han sabido trasmitir la pasión por un país y por unos colores a las generaciones posteriores. Y todo ello solo unidos por el deporte, sin más connotaciones políticas ni de ningún otro tipo. Al final, ganó el fútbol, ganó el deporte, ganó la unión de un país.

¡Enhorabuena campeones!